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Cuando se conversa con un creador, es interesante preguntar cómo se inicia una vocación artística. En su caso, ¿cuándo supo que sería escritor?
Creo que todo escritor comienza siendo un lector. De hecho mi primer paso fue el ingreso a la literatura a través de la lectura; encuentro que, ciertamente, ocurrió muy temprano. Recuerdo que a los seis años, y gracias a mi abuela, el primer libro «serio» que leí fue La Odisea. Desde entonces me dediqué por entero a la lectura de los clásicos. No exagero si afirmo que mi etapa más fértil como lector ocurrió entre los seis y los doce años.
.....En cuanto a mi actividad como creador, quizá el referente más antiguo haya sido un cuento que escribí en el colegio y con el cual gané los Juegos Florales de ese año. Dos años después hubo un concurso interescolar que gané nuevamente gracias a una nueva versión de ese mismo cuento. Una vez en la universidad, hacia 1979, conocí a un grupo de poetas, entre ellos Alonso Ruiz Rosas, que editaba la revista Ómnibus, que luego se convirtió en Explosión; era muy mala, por cierto. Mantener esa revista me sirvió de mucho, ya que empecé a vivir la literatura de manera más intensa. Luego vine a Lima para ingresar a la Academia Diplomática. En esos años publiqué un cuento llamado «Subidero» en el suplemento cultural de La Crónica. Pero más importante que eso fue la mención honrosa que recibí en el Copé de 1983 por el cuento «Morgana», titulado como mi primer libro de cuentos que publiqué en 1988, producto de una beca en París otorgada por la Academia Diplomática. Terminado el curso, el gobierno francés me envió a la embajada que tenía en Turquía, donde el disponer de una oficina y tener ocupaciones relativamente escasas me permitieron escribir entre jueves y viernes. Cuando volví a Lima en 1986, tenía el libro terminado. Por entonces Ruiz Rosas proyectaba una pequeña editorial que no llegó a concretar. Finalmente, luego de dos años de espera y estando a punto de salir al extranjero sin haberlo publicado, Jorge Eslava, que ya tenía su sello Colmillo Blanco, decidió publicarlo.
Luego vino un silencio de casi siete años, hasta la publicación de Blanco y Negro. ¿Cómo surgió la idea de esa novela?
Surgió en esos años de silencio literario. De hecho, la novela fue escrita casi por completo en 1990. Luego de publicar Morgana, trabajaba en París y escribía un nuevo libro de cuentos. Entonces sucedieron dos cosas: como me había casado y mi esposa estaba embarazada, me di cuenta de que con el nacimiento de mi hija el tiempo para escribir se reduciría considerablemente. Por ello, decidí empezar una novela cuanto antes, planeando su estructura siguiendo a Joyce de alguna manera. Recuerdo que un día estaba en la calle cuando se me ocurrió el personaje de Ulises García, y me decidí por la estructura que la novela tiene actualmente. Luego desarrollé cada uno de los capítulos.
.....La segunda cosa que tuvo que ver con la creación de esta novela fue que en julio, en París, durante la fiesta nacional del Perú, se celebraba una misa en una capilla de Notre Dame. En medio de la ceremonia irrumpieron unos hombres de Sendero Luminoso y arrojaron una bengala, provocando en mi esposa un conato de aborto que la obligó a guardar cama. Entonces, para aliviarle los días, me obligé a llevarle dos o tres páginas de la novela cada noche, lo que me permitió tenerla casi terminada en tres meses. Luego nace mi hija y dejo de lado la novela durante buen tiempo, hasta que al cabo de dos años, en París nuevamente, la terminé. Una vez en Lima, en 1993, me eché a buscar editor, pero ya el libro no me gustaba mucho y preferí intentar la posibilidad de convertir Blanco y Negro en un comic. Un día mi esposa me sorprendió bosquejando el comic y, prácticamente, me conminó a publicar la novela como estaba, la que salió en 1995 con Santo Oficio.
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