La visión del Ajutap  

 
 


Sacerdote jesuita y antropólogo social, Fernando Roca SJ es un ex oficial de la Marina de Guerra del Perú llegado a Lima en el 2004 luego de obtener un doctorado en la especialidad de Etnobotánica en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS), París 6. Este apasionado intermediador social —verdadero «traductor simultáneo» intercultural— nos habla de dioses, plantas y saberes, es decir, del vínculo fundamental que une al hombre con la naturaleza, y lo hace desde los ojos de aguarunas y huambisas, dos de las grandes etnias que habitan una de las zonas más importantes del planeta: la Amazonía peruana.

 

 

¿Cuál es el estado del saber etnobotánico de la población nativa en relación con el programa oficial de estudios? ¿Ha visto reducido el volumen de sus conocimientos?

Sí, porque el sistema educativo nacional, al desdeñar la diversidad cultural, no adapta su programa a las diferentes etnias del país —que llegan a ser muy diversas—, privándose de una valiosísima masa de conocimientos sobre los diferentes entornos locales adquiridos en el curso de milenios. Lo que enseñan en un colegio de la Amazonía es lo mismo que enseñan en un colegio nacional de Lima, forzando a los estudiantes, en la práctica, a optar por un sistema u otro, y en esta pugna lo cultural particular pierde frente a una cultura dominante.

¿Se trata entonces de un sistema excluyente y no incluyente que termina por marginar el conocimiento tradicional?

Es un sistema incluyente en la medida en que trata de incorporarlos dentro de la sociedad peruana. Esa es su finalidad. Pero también es excluyente porque no toma en cuenta, o lo hace en grado mínimo, las particularidades grupales o regionales. Excluye lo local para absorberlo en la cultura dominante, cuando es posible alcanzar una transacción entre ambos sistemas. El programa educativo oficial debe ser capaz de preservar el conocimiento propio, integrándolo en una concepción educativa más amplia.

 

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