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¿Cómo
se inician las actividades de Lluvia Editores?
Empiezan con la revista Lluvia,
cuyo primer número aparece en octubre de 1978, y para la
cual se formó un equipo llamado Grupo de Trabajo Río
constituido por Óscar Limache, Édgard Álvarez
Chacón, José Serna Ponce y Guillermo Torres, entre
otros, bajo la sombra protectora de Luis Fernando Vidal, profesor
de la Universidad de San Marcos.
Como no teníamos dinero, empecé
a vender en Lima quesos de Cajamarca; así, Wáshington
Delgado, Antonio Cornejo Polar, Francisco Carrillo, Raúl
Bueno y otros profesores de San Marcos compraban quesos pensando
que un alumno de la Universidad pasaba por momentos difíciles,
sin saber que con el dinero obtenido se publicaría una
revista. Para el segundo número repetimos la operación,
pues, a pesar de vender el primer número en cincuenta centavos,
no recuperamos lo invertido, de forma que… ¡otra vez
a los quesos!
¿En qué momento
das el salto a la producción de libros?
Hacia el final de la vida de la revista,
con nueve números a cuestas, algunos colaboradores empezaron
a tener listos sus manuscritos. Es así que Andrés
Zevallos de la Puente, a quien la revista había pedido
un artículo, entregó quince relatos. Entonces le
manifesté: «Si usted me hace quince dibujos, ya tenemos
un libro de treinta y dos páginas». Cuando estuvieron
listos los dibujos, publicamos Cuentos del Tío Lino,
el primer libro de Lluvia. El segundo fue Ascensión
a la noche, de Orlando Germán, un libro de poesía
muy intensa. Ambos libros, publicados en 1980, tuvieron el sello
transitorio de «Editorial Lluvia», hasta que el apreciado
amigo Luis Fernando Vidal diseñó el logotipo definitivo,
y adquirimos el nombre actual.
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