El hacedor de Lluvias

 
 


Tirar libros a la calle desde un balcón o llenar estadios para leer a Vallejo en voz alta son, de hecho, actos extremos que demuestran la firme creencia en aquello de «A grandes males, grandes remedios». Y eso es lo que practica Esteban Quiroz Cisneros, el andariego cajamarquino responsable de Lluvia Editores cuyas originales y creativas propuestas, producto de un profundo sentido peruanista, buscan estimular el amor por los libros y la práctica de la lectura entre nuestros jóvenes. Esta (no tan) breve entrevista es un reconocimiento a sus esfuerzos.

 

 

¿Cómo se inician las actividades de Lluvia Editores?

Empiezan con la revista Lluvia, cuyo primer número aparece en octubre de 1978, y para la cual se formó un equipo llamado Grupo de Trabajo Río constituido por Óscar Limache, Édgard Álvarez Chacón, José Serna Ponce y Guillermo Torres, entre otros, bajo la sombra protectora de Luis Fernando Vidal, profesor de la Universidad de San Marcos.
       Como no teníamos dinero, empecé a vender en Lima quesos de Cajamarca; así, Wáshington Delgado, Antonio Cornejo Polar, Francisco Carrillo, Raúl Bueno y otros profesores de San Marcos compraban quesos pensando que un alumno de la Universidad pasaba por momentos difíciles, sin saber que con el dinero obtenido se publicaría una revista. Para el segundo número repetimos la operación, pues, a pesar de vender el primer número en cincuenta centavos, no recuperamos lo invertido, de forma que… ¡otra vez a los quesos!

¿En qué momento das el salto a la producción de libros?

Hacia el final de la vida de la revista, con nueve números a cuestas, algunos colaboradores empezaron a tener listos sus manuscritos. Es así que Andrés Zevallos de la Puente, a quien la revista había pedido un artículo, entregó quince relatos. Entonces le manifesté: «Si usted me hace quince dibujos, ya tenemos un libro de treinta y dos páginas». Cuando estuvieron listos los dibujos, publicamos Cuentos del Tío Lino, el primer libro de Lluvia. El segundo fue Ascensión a la noche, de Orlando Germán, un libro de poesía muy intensa. Ambos libros, publicados en 1980, tuvieron el sello transitorio de «Editorial Lluvia», hasta que el apreciado amigo Luis Fernando Vidal diseñó el logotipo definitivo, y adquirimos el nombre actual.

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